Malajunta y Proyecto Canbíal Troilo en el semanario Voces

El próximo sábado 10 de octubre a las 21 horas tendrá lugar la tercera edición de “Zita de tango”, un evento que apuesta a consolidar el tango nuevo. Es llevado adelante por Malajunta Tango Trío y el Proyecto Caníbal Troilo.

¿Cómo surgió la idea de hacer Zita de tango?

Filgueiras: Fue una invitación de Proyecto Caníbal Troilo, generosa, para compartir la fecha que ellos ya habían pedido, en una año en el que venían tocando muy seguido en salas y decidieron abrirse a compartir con colegas. Luego entre Malajunta y ellos le fuimos dando juntos el perfil al ciclo. Esto comenzó en 2018 y nuestra primera invitada fue Gabriela Morgare y su banda. El año pasado, dada la convocatoria del primer año, hicimos dos días de recital, y allí nos acompañaron Sergio Fernández Cabrera & Ignacio Correa, Natalia Bolani & Alvaro Hagopián y Pablo Fagúndez & Finas Hierbas.

¿Qué objetivos se plantearon?

Rocca: Quisimos apostar a la canción de autor contemporáneo, o de autorías propias. Tratar de mostrar una paleta de tangos actuales, ni mejores ni peores, pero con la honestidad de entregar una mirada personal sobre la música que hacemos, que toma elementos de la raíz, pero luego desanda su propio laberinto.

¿Cuál es el balance de las dos primeras ediciones?

Filgueiras: ¡Muy bueno! La convocatoria tenía sus riesgos, porque cuando convocás a la gente a escuchar tango, ya hay una idea de lo que es tango, unas imágenes, y sin embargo “Zita de Tango” los invitaba a escuchar tangos por primera vez. Es decir, temas que no van a poder canturrear internamente, y que no les va a evocar ningún recuerdo… Los invitamos a que se abran a escuchar cómo sentimos el tango ahora, ¡justo ahora! Y eso es un desafío tremendo, teniendo en cuenta esto creo que ha sido exitoso lo que vamos logrando, y ya cumpliendo tres años, creo que es algo que vino para quedarse.

Rocca: Este año consideramos que no era lo mejor jugarnos a dos jornadas, por el momento de incertidumbre, que permite ciertos riesgos pero no locuras. Entonces canalizamos la grilla en una sola fecha, el 10 de octubre. Pero estamos muy felices de poder continuar con una grifa que nos pertenece en intención y acción.

¿Cómo sienten que está posicionado hoy el «tango nuevo»?

Rocca: El tango es un género que permite hincarle el diente, hasta el hueso, si te atreves a bucear en la poética y los sonidos del ahora. En Buenos Aires hay un poco más de saltos al abismo en cuánto a mezclar la vieja escuela con los sonidos más pervertidos. El tango nos pertenece geográficamente, es el blues del arrabal, la nostalgia del paraíso perdido, aquella Europa de sueños partidos que empujó barcos a nuestras latitudes. Y en ellos venían nuestros ancestros. Sería bueno desnudarlo por completo, hasta la obscenidad.

Filgueiras: El tango nuevo se está posicionando lento pero seguro, son varios los compositores y compositoras que han surgido en los últimos años, aquí y también en Buenos Aires. Cuando hablamos de tango pasa algo muy interesante: yo no pienso en Uruguay o en Argentina, pienso en una patria, que podríamos llamar “patria de tango”, borra fronteras y construye otras. Así que en esta patria están surgiendo flores, y como decimos siempre con los colegas, hay que componer mucho, equivocarse, pero hacer y hacer porque es necesario dejar la huella de estos años también en el tango, para el futuro del tango. En eso trabajamos, con mucha esperanza y ganas de que la gente abrace estas canciones, las haga suyas.

¿Cómo impactó en ambos proyectos artísticos (Malajunta y Caníbal Troilo) la pandemia?

Filgueiras: Con Malajunta al principio paramos toda la actividad, como todos. Luego con Jorge Alastra hicimos algo poco frecuente para nosotros: varios videos de tangos clásicos, versión voz y guitarra, muy espontáneos, es decir, tratamos de hacer “toma uno”, en el living, como si estuviéramos cantándote a vos, en tu casa. Todas esas versiones fueron muy vistas (están en nuestras redes y en el canal de Youtube). Fue una necesidad de hacer algo, y de alguna manera volver a la raíz del tango, los tangos que nos gustan y que no hacemos en vivo, incluso alguno que nunca habíamos hecho antes. Un poco como un juego, un poco por necesidad de seguir en contacto. Pero luego retomamos la grabación del disco “Tango Infinito” que había quedado interrumpida. ¡Y creo que la pandemia ayudó mucho al disco! Porque tuvimos más tiempo y fuimos cambiando radicalmente los arreglos, y la concepción del disco. Estamos felices con el resultado. Es un disco de una oscura belleza, con arreglos complejos, con invitados muy admirados.

Rocca: En lo personal este tiempo inesperado me trajo nuevas lecturas la realidad. Y por consecuencia, movimientos instintivos. Cada uno baja la información que le resuena, más tomando en cuenta que hasta la ciencia tenía (tiene) sus reservas, y observaba el fenómeno de instante en instante, sin demasiada claridad en sus dictámenes. Para mí fue una etapa de mucha introspección, composición, puesta a punto de ideas y viejos materiales que encontraron, naturalmente, su punto de encaje. Fui hacia adentro, a respirar la incertidumbre y las melodías que andaban descansando en los cajones. Y también, la posibilidad de terminar nuestro cuarto disco, que veníamos maqueteando, y que presentaremos el sábado en la Zitarrosa llamado «Tangos Clandestinos».